miércoles, 18 de abril de 2012

Y donde está Fonseca? 2.0



Una de las últimas fotos del inmenso Rubem Fonseca

Dentro de sus contadas apariciones públicas están la de la Feria del Libro de Guadalajara en 2003 donde recibió de manos de su amigo Gabriel García Márquez el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Situación extraña si se tiene en cuenta que se negó a recibir en persona ese mismo año el Premio Camões, nobel de la literatura en habla portuguesa, de manos de los entonces presidentes de Portugal y Brasil.

Sus personajes han dado para una película (Cobrador, in God we trust)  filmada en 2007 por el mexicano Paul Leduc, sin pena ni gloria por su bajo presupuesto, y para la espectacular serie Mandrake que produjo HBO con impecable producción, estupendas actuaciones y guiones de su hijo José Henrique Fonseca.

A sus gloriosos 87 años el inmenso Fonseca parece estar intacto y hace tan solo dos años nos regaló El Seminarista, como varias de sus mejores obras editado en Colombia por La Otra Orilla (Parte del Grupo Editorial Norma que el año pasado anunció su desaparición poniéndonos de duelo a los que lamentamos la salida de cualquier impresor y el surgimiento inagotable de “narco-telenovelas”).

Para no extenderme más les dejo apartes de: “Y de este mundo Prostituto y Vano solo quise un cigarro entre mi mano” (donde confluyen de manera brillante Gustavio Flavio y Mandrake) a manera de provocación para que en esta feria del libro se compren algo bueno que los va a hacer reír o les va a asquear o por lo menos no hará que malgasten su dinero en libros de autoayuda…

“Mi nombre es Mandrake, soy abogado criminalista .

Los casos de homicidio son siempre una especie de acertijo. Los clientes te mienten a ti, los policías te mienten a ti, los testigos le mienten a todo el mundo. Comencé a armar el rompecabezas sin disponer de todas las fichas, con paciencia, después de haber escuchado a protagonistas y actores secundarios de la trama…..”

“Fue Amanda quien descubrió la identidad de la primera victima. Pero empecemos por Gustavo Flavio. Sabía que se trataba de un escritor famoso y admirado. De haber sido un político o cosa parecida, el caso Delamare –no voy a hablar del caso Delamare, ya la prensa lo explotó hasta el cansancio en su momento- no habría sido olvidado; pero era un escritor, y de un sujeto con esa profesión puede esperarse todo. Gustavo Flavio era un hombre vanidoso, un pedante erudito e inteligente, un mulato que con el paso del tiempo se había vuelto blanco, un gordo que se había vuelto delgado, un mujeriego de éxito, yo tenía motivos para detestarlo; pero entró a mi oficina y lo primero que hizo fue sacar un churchill del bolsillo; aquello me obligó a mirarlo con cierta simpatía……”    

Y donde está Fonseca?


Rubem Fonseca
 Quería escribir hoy algo sobre el inicio este miércoles de la Feria del Libro de Bogotá que ya completa felices 25 años. El verdadero y único evento cultural del año en una Bogotá que lo que nos quita en robos, huecos y demás no lo da en eventos culturales (No Raimundito, un evento cultural no es un desfile en Cartagena de tetas y culos que patrocinados por traquetos, y para pesar de muy pocos, después pasan a presentar las noticias o a protagonizar la novela de las 8).  

Y digo quería porque antes de escribir sobre un evento al que me puedo ufanar de asistir y gozarme desde que tengo memoria (gracias mamá y papá por hacerme un lector obstinado), quiero dar cuenta de una omisión olímpica que cometieron la mayoría de periódicos y revistas que han escrito especiales sobre el inicio de la Feria y sobre su país invitado, Brasil.

Ese “pequeñito” olvido se llama Rubem Fonseca, escritor, guionista y ensayista brasilero de acuerdo a la siempre equivocada Wikipedia. Fonseca no es otra cosa que un verdadero genio de las letras para un no reducido grupo del que me precio de hacer parte. Reiterado y sólido candidato al Premio Nobel, traducido a las principales lenguas, lector de Flaubert, de Joyce, de Genet, de Kafka, empecinado en una enfermiza actitud asocial, Rubem Fonseca dirige, junto a Machado de Assis, Guimarães Rosa, Jorge Amado y Clarice Lispector (estos dos últimos si bien referenciados en varios artículos) el cuartel general de la ficción brasileña contemporánea.

Con una prosa plagada de escritores neuróticos como Gustavo Flavio (para muchos su alter ego), asesinos a sueldo como el inquietante Cobrador, detectives lujuriosos y eruditos como el cínico y asombroso Mandrake, despampanantes mujeres de labios carnosos que parecen salidas de la letra de un bossa nova, pedófilos, inadaptados y donjuanes, funcionarios corruptos, y más escritores, escritores sin vocación, varados en la página en blanco, tercos y sabiondos, fantasiosos urdidores de realidades alternativas, esquizofrénicos, pornógrafos y escatológicos, escritores compulsivos o repelentes snobs.

Fonseca forja su obra en el terreno del cuento con relatos grotescos, expresionistas y sádicos, reflejo de obsesiones y miserias morales. Su universo literario asentado en la marginalidad urbana, el sexo, la violencia y un discurso crítico que condena la convulsión de nuestras sociedades masificadas y perturbadoras, que generan placebos como la televisión o las drogas cuando en realidad atrofian y pervierten al individuo, perdido en una frustrante vida cotidiana, abocado a la violencia del crimen y convertido en efecto en un psicópata.

Continúa en Y donde está Fonseca parte 2.0….

domingo, 15 de abril de 2012

Mamá Sergio regó (Parte 2.0)


Jarra-man con metralleta. El más colombiano que pude encontrar!!!

De reguero en reguero llegué a esa horripilante época de la vida llamada adolescencia donde viajaba con frecuencia a visitar a mi hermana a la capital de los latinos que queda en Estados Unidos donde odian a los latinos (es una paradoja divertida si no eres latino y vives en Estados Unidos). En fin en mi afán de probar cuanta maricada venden los gringos en sus bucólicos supermercados compré el refresco del jarra-man que solía ver en una propaganda de las épocas de la perubolica. Creo que como fanático de los superhéroes a mis gloriosos 30 años me enganchó el concepto del Jarra-man, ahora que lo pienso cual sería un buen archivillano para el jarra-man?? Oigo propuestas.

No quiero divagar así que al punto. Preparé una jarra de Kool Aid , pues el empaque lo invitaba a uno a prepararlo en un Jarra-Man que por supuesto no estaba incluido pero se podía conseguir en cualquier supermercado cerca de usted o llamando a un 1-800 (los gringos son capaces de vender una patada) y a beberlo directo de la jarra. Agarré la jarra a dos manos para que por un momento sublime se me olvidara el latino arquetípico que soy para convertirme en uno de esos niños gringos que uno veía en las series ochenteras, una especie de Brian Tanner de ALF.

Juro que llegué a sentir como me salían las pecas y el pelo rubio y liso pero cuando me di cuenta mi jarra no era un Jarra-Man sino una de esas de marca nacional con arcoíris y mezclador en donde echamos los de por aquí el jugo de lulo. Con mi fantasía abruptamente terminada baje la jarra  sin darme cuenta que la estaba aferrando por la tapa y la jarra nacional (no el Jarra-Man, ese nunca se me hubiera caído) ya iba rumbo al suelo para explotar en la inmaculada baldosa blanca de la cocina de mi hermana.

No bien al caso mencionar los gritos de mi mamá y de mi hermana, la risa de mi hermano y mi cara estúpida, esa que supo definir tan bien Guy Ritchie en Snatch. Las manchas aún hoy 15 años después pueden verse desperdigadas por toda la cocina pero ya tramé a mi hermana para que las viera como un bonito recuerdo de mí. Quiero pensar en este Blog como un reguero pero ya no de bolis gringos sino de literatura, comics, cine, música, series de TV, algo de política y de lo que se me ocurra porque así Lleras le haya colgado un orangután al TLC, todavía el Internet en este país de cafres da lugar a escribir todas las pendejadas que a uno se le den la gana!!!

Mamá Sergio regó!!!!!

 


Las manchas de Kool Aid no salen ni cascándoles. Fue lo que pude aprender cuando bordeaba los 14 años y visitaba a mi hermana en un país del norte de este continente  que cada segundo que pasa produce muertos, risas, odios, terroristas, películas asquerosas, películas malas, películas buenas, series de TV muy buenas, series de TV que apestan, presidentes con porte de presidente, dobles de sus presidentes que mandan a cumbres de quincuagésima séptima categoría (siempre me han divertido los números escritos), gaseosas con exceso azúcar, cadenas de pizza grasienta, cadenas  de hamburguesas momia (porque pueden estar un año viéndose exactamente igual) superhéroes, macs, ipods, ipads y demás mugre que Apple nos acostumbró a comprar a precios de oro y en fin ya deben saber de que estoy hablando pero sobretodo ese país produce un refresco con una anilina nuclear al que llaman Kool Aid.

Mi historia en común con ese refresco que tiene como mascota a un Jarra-Man, que si mal no recuerdo fue copiado de manera nada disimulada por una empresa criolla, servirá para dejar de unas vez por todas claro el nombre de este Blog así que atención, Extra!, Noticia de última hora!, Exclusivo!!! Desde que tengo uso de razón siempre me he distinguido por mi asombrosa capacidad de regar las cosas, sobretodo cuando se trata de líquidos azucarados y entintados si les cabe la palabra y no me cobran derechos de autor los millones de restaurantes peruanos con precios estratosféricos que ahora bullen en Bogotá.  

Uno de los primeros recuerdos de mi infancia es de aquella época en la que no existían en Colombia ni Dóminos, ni Papa Jhon´s, ni ninguna de esas pizzerías gringas que cobran un miserable pedazo de masa, queso y peperonni como si uno se la estuviera comiendo en la Via Venetto de Roma. Sí había pequeñas pizzerías de barrio y había una en especial que solíamos frecuentar con mis papás y mi hermana donde yo siempre regaba esa anhilinica (creo que esa palabra no existe pero ilustra como ninguna) Kola Román encima de mi linda familia. Y digo linda solo por lambón porqué cada vez que mi mamá y mi hermana se acuerdan de todas las faldas y pantalones que les manché con esa rojiza gaseosa costeña parece que les dan ganas de cobrármelas veintitantos años después.

Ese fue solo el inicio de mi lista de regueros atómicos que comprende una variopinta colección de gaseosas, sopas, salsas, jugos de todas las frutas que manchan, las que no manchaban nunca se me regaban (maldita ley de Murphy) y un almuerzo entero que le eché encima en la cafetería del colegio a un amigo que aún conservo y que nunca entendí como pudo perdóname, no tanto por el ridículo sino por el vaciadón que le pegaron en su casa por el “picasso” que le pinté en uniforme, resistente a todos los detergentes y quitamanchas de aquellos años. 

Continúa en: Mamá Sergio regó (Parte 2.0)




Todo tiene un principio...

Bueno después de mucho pensarlo y a pedido de mis fans (mi hermana, mi novia y mi mamá) me dispongo a empezar este Blog. Sí hoy en día se ofrecen virginidades, perros, gatos, armas y demás cosas por Internet por qué no ofrecer mis pensamientos a un público tan letrado y exclusivo como el de los desocupados….perdón bloggeros que vagamos por la red. Espero poder hablar de muchas pendejadas y de cosas serias también. Espero recibir muchos palos y flores por todo lo que escriba aquí (así solo sean de mi hermana, mi novia y mi mamá), espero dibujar una sonrisa de vez en cuando y encontrar en esto un antídoto para el aburrimiento…..