miércoles, 18 de abril de 2012

Y donde está Fonseca?


Rubem Fonseca
 Quería escribir hoy algo sobre el inicio este miércoles de la Feria del Libro de Bogotá que ya completa felices 25 años. El verdadero y único evento cultural del año en una Bogotá que lo que nos quita en robos, huecos y demás no lo da en eventos culturales (No Raimundito, un evento cultural no es un desfile en Cartagena de tetas y culos que patrocinados por traquetos, y para pesar de muy pocos, después pasan a presentar las noticias o a protagonizar la novela de las 8).  

Y digo quería porque antes de escribir sobre un evento al que me puedo ufanar de asistir y gozarme desde que tengo memoria (gracias mamá y papá por hacerme un lector obstinado), quiero dar cuenta de una omisión olímpica que cometieron la mayoría de periódicos y revistas que han escrito especiales sobre el inicio de la Feria y sobre su país invitado, Brasil.

Ese “pequeñito” olvido se llama Rubem Fonseca, escritor, guionista y ensayista brasilero de acuerdo a la siempre equivocada Wikipedia. Fonseca no es otra cosa que un verdadero genio de las letras para un no reducido grupo del que me precio de hacer parte. Reiterado y sólido candidato al Premio Nobel, traducido a las principales lenguas, lector de Flaubert, de Joyce, de Genet, de Kafka, empecinado en una enfermiza actitud asocial, Rubem Fonseca dirige, junto a Machado de Assis, Guimarães Rosa, Jorge Amado y Clarice Lispector (estos dos últimos si bien referenciados en varios artículos) el cuartel general de la ficción brasileña contemporánea.

Con una prosa plagada de escritores neuróticos como Gustavo Flavio (para muchos su alter ego), asesinos a sueldo como el inquietante Cobrador, detectives lujuriosos y eruditos como el cínico y asombroso Mandrake, despampanantes mujeres de labios carnosos que parecen salidas de la letra de un bossa nova, pedófilos, inadaptados y donjuanes, funcionarios corruptos, y más escritores, escritores sin vocación, varados en la página en blanco, tercos y sabiondos, fantasiosos urdidores de realidades alternativas, esquizofrénicos, pornógrafos y escatológicos, escritores compulsivos o repelentes snobs.

Fonseca forja su obra en el terreno del cuento con relatos grotescos, expresionistas y sádicos, reflejo de obsesiones y miserias morales. Su universo literario asentado en la marginalidad urbana, el sexo, la violencia y un discurso crítico que condena la convulsión de nuestras sociedades masificadas y perturbadoras, que generan placebos como la televisión o las drogas cuando en realidad atrofian y pervierten al individuo, perdido en una frustrante vida cotidiana, abocado a la violencia del crimen y convertido en efecto en un psicópata.

Continúa en Y donde está Fonseca parte 2.0….

No hay comentarios:

Publicar un comentario